
No hay que ser un genio para derse cuenta de que el próximo paso del dictador es apoderarse de las empresas Polar.
Sus constantes amenazas a Lorenzo Mendoza, y su insistencia enfermiza de verlo como un enemigo antipatriota y no como una víctima de los flagrantes y permanentes robos a los que se ha sometido por parte del régimen, me llevan a pensar que en los próximos días podría escribirse uno de los últimos capítulos de esta novela creada por el caudillo.
Ahora, al adjudicarle a Mendoza un carácter de personaje presidenciable, la cosa se va a poner seguramente más áspera aún.
Esperemos a ver cómo sigue esta historia.
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