
Cuando Miquilena aún acompañaba de cerca al dictador, ya todos sabíamos la proximidad inevitable de una dictadura.
Entonces ahora no me venga a hablar en nombre de los opositores al régimen, criticándolo de ineficiente y comunista.


















(extraído de los runrunes de Nelson)LA PROCESIÓN POR DENTRO. El primer ministro de Portugal, José Sócrates, nunca pensó el efecto que su conversación privada con el presidente Hugo Chávez tendría en el Gobierno venezolano. Al mejor estilo de su tocayo de la Grecia histórica cuando pronunció su más célebre frase: "Yo sólo sé que no sé nada", el portugués puso el dedo en la llaga de la ineficiencia y la corrupción roja rojita de tal forma que el comandante sacó a todos los miembros de los dos gobiernos que estaban en la sala presidencial, incluyendo al traductor, para sostener una "tertulia socrática" con el lusitano. En ella confirmó algunas cosas que más tarde el premier confirmaría a sus allegados en el almuerzo del sábado en "El Barquero". Chávez se molestó cuando supo que el ministro (¿ex otra vez?) Jorge Giordani habría sido el responsable del retardo en el cumplimiento de todos los acuerdos entre los dos países tan cacareados por el barinés en los últimos años.medio